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El chocolate es a Bélgica lo que la paella a España o la pizza a Italia. De
los principales chocolateros que iniciaron la tradición no todos son belgas,
pero sí coincidieron en su actividad en un mismo lugar y época, en Bruselas a
principios del siglo XX. “Este producto forma parte de nuestras vidas. Desde
pequeño, recuerdo que siempre lo he tenido a mano”, apunta Filip de Cuyper,
responsable de Franquicias para España de Godiva Chocolatier,
una enseña chocolatera de origen belga.
La familia Draps fundó su empresa en Bruselas en 1926 con el fin de
perfeccionar la producción de bombones, trufas y pralinés. La fábrica –que sigue
emplazada en la misma ubicación– fue “una revolución”, según De Cuyper. “Los
chocolates se confeccionaban artesanalmente, con una calidad de lujo que pronto
los hizo famosos”. Con ese saber hacer, se abrió en 1957 el primer
establecimiento Godiva Chocolatier. “Desde sus inicios, la marca es sinónimo de
ingredientes selectos, producto y diseño exquisitos, presentación sofisticada y
una promoción atractiva. Utilizamos un tipo de cacao que crece alrededor de la
línea del Ecuador, que presenta una humedad y unas características difíciles de
conseguir”, añade De Cuyper.
La enseña trabaja 3 líneas de negocio, en función de la finalidad de su
compra. Por un lado, el segmento del regalo lanza colecciones adaptadas a la
época del año, con diseños y empaquetados diferentes. La línea de consumo propio
está compuesta por tabletas, batidos, helados y brochetas de frutas bañadas en
chocolate. El tercer destino de la compra es disponer de artículos para agasajar
a los invitados en casa, como café, galletas o té.
En el desarrollo de Godiva
fue determinante su adquisición, en 1966, por parte de Campbell Soup, una
compañía estadounidense de sopas, hortalizas y verduras enlatadas, creada en
1869. “Poco después, los nuevos dueños comenzaron a conceder licencias de la
marca artesana para abrir tiendas con asociados, pero sin la asistencia propia
de la franquicia, sistema que se adoptó hace 15 años”, explica De
Cuyper.
En la actualidad, Godiva Chocolatier está presente en 60 países y cuenta con 2 plantas de producción, en Bruselas y Pensilvania, que abastecen a su red de puntos de venta y colaboradores. La cadena está formada por 563 tiendas (396 propias) y 495 locales duty free (libre de impuestos) en aeropuertos. También pueden encontrarse chocolates de la enseña en 8.241 establecimientos de grandes almacenes, como Bloomingdale’s (Estados Unidos), Harrods (Londres), Galeries Lafayette (París) o KaDeWe (Berlín).
Turno para las grandes ciudades
En España Godiva abandera
una tienda franquiciada que se instaló en Barcelona en 1991. La marca también se
comercializa en 70 puntos de El Corte Inglés y Vips. “La enseña no está tan
desarrollada aquí como en otros países, porque hasta ahora la central solo
atendía las oportunidades que el mercado le iba presentando. En cambio, ahora
procuramos crecer donde nos interesa”, señala el responsable de Franquicias para
España.
Filip de Cuyper enumera varias razones por las cuales Godiva planea
desarrollar su concepto en España. “En primer lugar, la economía va bien y el
sector del lujo accesible se halla en una fase de crecimiento que podemos
aprovechar. A ello hay que añadir la situación del sistema de franquicia, que
aquí está muy profesionalizada”.
De Cuyper también destaca la fama de Godiva Chocolatier. “Ya hay clientes que
nos buscan por calidad e innovación. La presencia de nuestros chocolates en los
aeropuertos y en la publicidad de las revistas ha favorecido la
promoción”.
El franquiciador planea terminar 2008 con 5 tiendas, preferentemente en
Madrid, Barcelona y Valencia. “Instalarnos en estas ciudades supondría un
importante apoyo para la marca. Después de consolidar esas ubicaciones, la
expansión se trasladaría a otras poblaciones”, apunta el responsable de
Franquicias. “Tampoco deseamos una implantación masiva del concepto, ya que es
importante conservar la imagen de exclusividad”.
Dinamismo, actitud positiva y orientación al negocio son requisitos que la
central valora para conceder sus licencias de franquicia, además de gusto por el
chocolate y el lujo. “Hay muchas maneras de captar clientes y una que funciona
muy bien es entablar contactos con organizadores de eventos. Hay diferencia de
resultados entre los asociados que buscan clientes activamente y los que no”,
matiza De Cuyper.
Una tienda Godiva Chocolatier se monta en un establecimiento
cuya superficie de venta ocupe 35 metros cuadrados como mínimo, cuente con un
almacén de 15 metros cuadrados e incorpore una fachada de al menos 4 metros de
longitud. Enclaves idóneos para la marca son los centros urbanos o los centros
comerciales, en zonas de alto poder adquisitivo y elevado paso de
transeúntes.
La inversión inicial asciende a unos 110.000 euros. Dicha cifra
incluye un derecho de entrada de 15.000 euros, decoración de la tienda (70.000),
mercancía inicial (15.000) y honorarios del arquitecto (10.000). El asociado
tiene que reservar un 2% de la facturación de su negocio para abonar una cuota
por gastos de marketing local.
Fuente: Revista EN FRANQUICIA
Inversión total (desde-hasta) |
| » < 10.000 EUR |
| » 10.000-25.000 EUR |
| » 25.000-50.000 EUR |
| » 50.000-75.000 EUR |
| » 75.000-150.000 EUR |
| » 150.000-300.000 EUR |
| » > 300.000 EUR |